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dijous, 23 de maig del 2024

EPÍLOGO



Enero de 2014. Día de reyes. El mal trago por el que dicen que tiene que pasar todo entrenador para serlo, me toca pasarlo a mí. El piso sobre el que estaba cimentada toda mi vida extra familiar se tambalea y después de dar tumbos, una pasarela a la esperanza se activa.

2016. Finales de Agosto. De nuevo en una pista de baloncesto. Las generaciones del 2000 – 2001 de hábitos complicados, nada tienen que ver con las de 2003 – 2004. Terribles. Pero es baloncesto, mi hábitat.

Septiembre de 2018. Un grupo de “JASP” deja la canasta pequeña para ponerse bajo mi tutela. El entrenador con el que han estado trabajando hasta el momento, me traspasa un material humano domado y con muy buenos hábitos. Se presentan temporadas de mucho trabajo y las primeras páginas de una gran historia empiezan a escribirse.

Marzo de 2020. Lo intentó un bicho, pero solo nos tuvo unos meses fuera. Demasiados, pero unos meses. No pudo con una generación que estaba dispuesta a comerse el mundo y nadie impediría que le dieran el primer bocado. Lo retrasó, pero nada más. 

Octubre de 2020. A la generación del 2006, añadimos la de 2007 – 2008 y dejamos aparcada la de 2004. Empieza a verse el hambre voraz de todos ellos: Campeonato de Mallorca con los “menores” y campeonato de Baleares con los “Mayores”.

Fue un verano importante para todos, para mí, para la generación del 2006 y para algunos jugadores del 2007: Se preparaba una temporada crucial. Era la temporada “X” y todos debían estar listos para afrontarla, los “veteranos”, los grandes proyectos y las apuestas personales. Además, recuperaría la generación del 2004.

Finales de Agosto de 2021. La primera prueba experimental trabajando con un grupo grande juntando dos franjas horarias y dejando el viernes para aislar los equipos, da sus frutos: campeones del grupo A y terceros en la F4 junior con los del 2004 y seis jugadores de 2006 (los jugadores del 2004 terminarían su etapa de formación). Además, campeones de liga, subcampeones de Mallorca, campeones de Baleares y 10 de España con los el 2006 y 3 jugadores del 2007. Las mejores páginas se habían escrito, pero como no lo sabíamos y quedaban muchas en blanco…

Finales de Agosto de 2022. La generación del 2006, con un jugador de 2005 más 3 jugadores de 2007, afrontaría una temporada en júnior que resultaría aciaga después de la decepción de diciembre. Con los de 2004 y estos mismos, conseguimos el campeonato sénior insular con 31 victorias sobre 32 partidos.

Finales de agosto de 2023… La magnífica generación del 2006 debilitada en número por diversas cuestiones, jugaría su última temporada y terminaría la etapa de formación. Como ya ocurriera en Abril de 2022, los últimos meses de la temporada, allá por el mes de abril de 2024, fueron especialmente difíciles por la proximidad del final. 4tos en la F4 junior con los 3 que quedaban de los que 6 años atrás empezaban a trabajar conmigo, otros de la misma generación que se unieron al proyecto, los 3 gladiadores del 2007 y dos altruistas con ganas de trabajar del 2009, fue el equipo que afrontó la temporada y la pasó con nota.


Estos, junto a aquellos que todavía quedaban en el club de la generación de 2004 más los ilustres veteranos Diego y Ramón y el llegado Joan Soler, competimos a gran nivel en la primera categoría Balear sénior: La Liga Escribano. El octavo puesto así lo refrenda.

Ahora falta un acto en el que se sucederán posiblemente las despedidas más complicadas y ya está. Además siempre pasa que el abismo que se abre entre la última cita y el día siguiente, es insondable. Un domingo de despedidas sentidas. De buscar y encontrar en el interior aquello que nunca se dijo, pero merece ser dicho. De querer sincerar la imagen dada, ofreciendo la mejor como adiós. De borrar con palabras lo que nos gustaría que no tuviera que ser borrado. De sentimientos a flor de piel, de gratitud, de amistad… Una explosión de humanidad contenida, detonada por no haber mañana. ¿Y después?

Después nada. Esto no esconde una queja, pero así es. Y así es como seguramente debe ser. Posiblemente sea el único modo que hay para que la capacidad de volver atrás que cada uno sea capaz, diferente en función del camino recorrido, active esa fábrica de reflexiones que tienen en crecimiento y estas empiecen a brotar.

Algunos las plasmarán negro sobre blanco para que todos sepan cuáles son sus sentimientos, otros, con la misma necesidad pero más discretos o por rubor, harán llegar mensajes privados llenos de afecto a quienes consideren. Los habrá que no querrán quedarse atrás y emularán lo que vean y otros simplemente no harán nada. No por no querer o por no sentir, sino porque no saben que decir o como decirlo.

Seguiré intentando que a mí no se me quede una sola línea por escribir. Hace ya algún tiempo que procuro atender siempre a lo que el corazón me dice que debo decir o hacer. Siempre. Bueno o malo. Por experiencia sé que quedarse con el almacén lleno de abrazos, agradecimientos, favores y besos o afrentas, insultos y empujones pendientes de dar, hace que se pudran dentro y complica la limpieza y el desecho recordar el por y para quien fueron guardados.