BÀSQUET

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dimarts, 21 de juny de 2022

40

 

A estas alturas de año, pero en 1982, acababa una temporada más en San José Obrero, concretamente la segunda como jugador cadete. 16 años tenía y jugaba desde los 9 con una de las generaciones más exitosas del colegio, a pesar de no cursar mis estudios de EGB allí. Fue cuando finalicé 8º tan solo con 14, cuando recibí la invitación, que acepté, de seguir con mis estudios en el centro. Coincidí con un profesor de historia, magnifico y mejor persona, Renato Homs, que compaginaba la docencia con su gran pasión: el baloncesto, ejerciendo como entrenador en las categorías base del club. Posteriormente se convirtió en mi entrenador, ya en junior (categoría que había después de juvenil. Ha cambiado la nomenclatura desde entonces).

El verano de 1982, ya con16, le comenté que me hacia muchas ganas hacerme cargo de un equipo de mini básquet y que, si podía compaginar mis obligaciones como jugador con las de dirigir, tenía muchas ganas de hacerlo. Su respuesta fue: haz el curso de monitor y te daré un equipo. Renato, me preparó una semana de entrenamientos para los chicos del mini C, de la generación del 72 que en septiembre de ese mismo año tendría a mi cargo. Había empezado con algo que no sabia cuanto tiempo me llevaría. De entrada entrenador/jugador durante 9 temporadas.

Ahora, a escasos meses de llegar septiembre, estoy preparando la que será mi temporada número 40 como primer entrenador de forma consecutiva. Curiosamente, hace pocas fechas uno de los jugadores de ese grupo, fue el anfitrión de una fiesta sorpresa por su 50 cumpleaños, como habrán e irán cumpliendo todos ellos durante este año 2022. Pocos o ninguno tiene ya conexión alguna con el baloncesto salvo yo, pero ese fue el vehículo que nos hizo amigos. Parafraseando a los Manolos: amigos para siempre.

La temporada 2012-2013, en la que cumplía 30 años de carrera, conseguíamos con el equipo al que entrenaba por aquel entonces, el ascenso a LEB Oro, después de 6 temporadas brutales con 3 ascensos consecutivos. En esta que acaba de finalizar, hemos llegado por primera vez en mi carrera, a un campeonato de España de clubes siendo yo el primer entrenador, gracias al trabajo de los jugadores de la generación del 2006 junto a otros del 2007 que he tenido el placer de dirigir.

No es mi intención repasar el CV, para nada, pero es algo de lo que estoy muy orgulloso. De hecho, a pesar de la “veteranía”, todavía me asaltan los nervios pre partido y espero que siga siendo así, porque cuando ir a un entrenamiento o a un partido no despierte en mí el sentimiento de responsabilidad y de querer hacerlo bien y estar dispuesto a darlo todo para la mejora de los jugadores que tengo a mi cargo, seguramente será el momento de dejarlo.

40 temporadas, que no han pasado en vano, os lo puedo asegurar y que han ido marcando a fuego las diferentes etapas por las que he ido pasando. Un camino en el que he coincidido con un montón de jugadores, algunos ya no están, otros todavía juegan en equipos de veteranos o empresas y alguno de estos han sido los papas de los jugadores que tenía a mi cargo. Un camino que, en el caso que tuviera que empezar a andarlo de nuevo, no me molestaría que fuera igual.