El lockout (cierre patronal) de la NBA, está dibujando un auténtico esperpento en el baloncesto europeo. Algunos equipos, enrolados en sus ligas nacionales y otros además en competiciones europeas, persuadidos por los cantos de sirena provinentes de las afiladas voces de los managers y con el fin de dar un golpe de efecto para atraer más público (ingresos), marketing (venta de camisetas), en forma de títulos o bien buscando todos ellos, están construyendo castillos en el aire con la adquisición de jugadores de gran calidad por un tiempo indefinido (indefinido como significado estricto de la palabra).
A cambio, viven pendientes de los acuerdos que en las maratonianas reuniones que el comisionado de la competición norteamericana David Stern, en representación de las franquicias y con una amplia experiencia en el cargo, y el sindicato de los jugadores encabezados por Dereck Fisher en representación de estos (en la temporada 98-99 fué Patrick Ewing) puedan adoptar. Seguramente, algunos estarán rezando para que estas continúen hasta finales de Enero, momento en el que, con toda seguridad, se dará por cancelada la competición, cosa que no ha ocurrido nunca hasta ahora. Los antecedentes más recientes se remontan a la temporada 1998-1999, iniciándose una competición de tan solo 50 partidos y sin All Stars, el 5 de febrero de 1999. Esto solo se evitará, si las diferencias (propietarios ofrecen un 50% como tope salarial y los jugadores quieren un 52’5%) se reducen. Hoy esos dos puntos y medio son un abismo.
Los directores deportivos de los diferentes clubes de las mejores competiciones europeas y de entre ellos, aquellos con alta exigencia, dormirán con un ojo abierto pendientes de las noticias que lleguen de New York. El desbloqueo de la situación a través de un acuerdo que pusiera en marcha la supermillonaria competición, obligaría a tener que mover ficha rápidamente, con todo lo que ello implica: jugadores importantes que abandonan disciplinas de equipos, encontrar el substituto idóneo en función del mercado, posibles cambios de filosofías de juego forzadas por esos cambios, etc…
Podría darse incluso el caso, de que algunos equipos punteros de alguna competición, dejaran de serlo como consecuencia de ello, perdiendo las opciones con las que partían, contando con los “mirlos blancos”, de lograr el campeonato o disputar la Final Four de la Euroliga o Eurochallenge, una vez que estos volaran.
Los habrá, que podrán mantener las estructuras de las plantillas a pesar de tener que hacer fichajes de cierto lustre en plena competición, tanto local como europea, pero otros tendrán que estarse a lo que ofrezcan los mercados de jugadores en el caso que se desbloquee la situación y termine el cierre (si es que ocurre), debiendo contemplar la posibilidad de que no haya jugadores de las características idóneas, que estén libres.
Otros no tiene que preocuparse por nada. Si el lockout acabara, tendrían incluso la posibilidad de fortalecer sus equipos, de cara al tramo final de las competiciones en que estén compitiendo y si se desbloqueara la situación en la NBA y finalmente hubiera competición, simplemente seguirían siendo el mismo equipo del inicio. A todas luces, una ventaja. El Barça Regal es un ejemplo. Pero la Liga Endesa seria una de las perjudicadas por el inicio de la liga NBA, ya que Caja Laboral Baskonia (Williams, Dorsey y Seraphin), FIATC Joventut (Latavious Williams) Lucentum Alicante (Kyle Singler) y MMT Real Madrid (Rudy Fernández), deberían desprenderse de jugadores.
Además hay una inacabable lista de equipos que juegan alguna competición en Europa como: CSKA, Olimpija Lubjiana, Benetton, Montepaschi, Emporio Armani, Galatasaray, Efes, Fenerbahce, Asvel, Le Havre, Besitkas, Strasbourg, Panionnios, y un largo etcetera, que cuentan en sus filas con jugadores que han optado por cruzar el charco, en busca de un contrato temporal mientras se mantiene el cierre y que tendrán que abandonar sus equipos de acogida si se desconvoca.
Por citar algunos de cierto empaque: Ronny Touriaf y Toni Parker en Asvel, Deron Williams en Besiktas, Krstic y Kirilenko en CSKA, que han emulado a sus predecesores Tabak, Divac, Olowokandi, Nowitski, Nesterovic, Vinnie del Negro o Sabonis en la 1998-99, debilitaran con su marcha las escuadras que han apostado a ciegas por ellos, pudiendo finalmente fracasar en una temporada que se presentaba con ambición a los medios y a las aficiones. Además y sin entrar en los detalles sobre los altísimos contratos que pueden llegar a tener estos jugadores en Europa, (se hablaba de 2 millones de dólares por un partido de Kobe Bryant en un equipo italiano) que sin duda contrastan con la situación económica actual, puede dejar sin beneficio deportivo esas millonarias inversiones.






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