BÀSQUET

BÀSQUET

dimecres, 18 de gener del 2012

ATACAR vs. DEFENDER

Ríos de tinta se han vertido para hablar de los pírricos marcadores que se dan en varias competiciones de las que componen el mapa de nuestro baloncesto. Después de haber reivindicado en algún artículo en este blog, la necesidad de proteger el juego de ataque sobre el de defensa en nuestro deporte, por comulgar con las ideas expuestas en otros, lanzo ahora un guante: ¿Ataque o defensa?

¿Por qué apostamos los técnicos?¿Que nos preocupa más a los entrenadores, tener un equipo con mucha capacidad de ataque y pocas cualidades defensivas, o un equipo que por diferentes causas tiene poco talento ofensivo, pero una gran capacidad de trabajo detrás? ¿Cómo fiscalizar correctamente las cargas de las diferentes capacidades, el tiempo y los esfuerzos en los entrenamientos en cada caso?

Llegados a este punto, en primer lugar hay que situarse en el foro de un “equipo” senior, no en individuos ni en el de un equipo de formación, puesto que en este último caso volcaríamos todos nuestros esfuerzos en la mejora o la instauración de capacidades y hábitos que no se tienen.

Aclarado el universo en el que nos vamos a mover y sin que sirva de precedente, voy a poner como ejemplo al equipo de categoría EBA del que soy entrenador. Los datos que presenta pueden servir, tratados solo desde un punto de vista objetivo y sin tener en cuenta condicionantes que vayan más allá de las cualidades de los jugadores.

323 puntos en los últimos 3 partidos, casi 108 puntos de media y tres victorias. Esto último puede parecer una obviedad, pero si se añade que se han encajado 289 puntos, lo que supone 96 por partido, se da uno cuenta de que no lo es, o por lo menos podría no haberlo sido. Lógicamente, haber ganado los tres partidos por una media de 12 puntos de diferencia (aunque el último sólo por cuatro, 102-106), no puede considerarse una mala marca, más allá de las diferentes consideraciones que, desde fuera del equipo, puedan hacerse y en las que no entraremos.

El planteamiento es el siguiente: seguir apostando por un juego al ataque, con el que el equipo está dando muestras de una capacidad de anotación sin precedentes en la categoría, dirigiendo el trabajo hacia la mejora en la selección de movimientos y finalizaciones de estos, o por el contrario programar  los entrenamientos para la mejora defensiva, enfocando esfuerzos en este campo, a pesar de que ello pueda derivar en una peor efectividad anotadora.

¿Ganar anotando o ganar encajando menos?

La contestación fácil posiblemente seria: trabajar para una mejora defensiva y mantener la capacidad de anotación o bajarla lo menos posible. Pero supongamos que no es tan simple y que las capacidades del equipo limitan la elección.

Los entendidos opinan (opinión a la que me sumo) que la capacidad de diagnóstico del entrenador, debe valorar que tipo de equipo se tiene y en función de ello focalizar los esfuerzos en aquello que más posibilidad de mejora tiene. Me explicaré.

Hay equipos que tienen mucha calidad ofensiva y poca capacidad defensiva. Esta puede venir dada por una mala lectura del ataque, falta de conceptos o por una cuestión de capacidad física, junto a una poca o muy poca capacidad de sacrificio en menesteres defensivos. Esta última, puede ser nula si en el plano ofensivo hay mucha calidad.

El caso contrario presentaría un equipo con limitaciones ofensivas, bien por un problema primario en la falta de asimilación de conceptos técnico-tácticos, por norma provinente de una equivocada política de escuela en el club de formación de los jugadores, pero, conscientes de esas limitaciones, demuestran una gran capacidad de sacrificio en defensa.

En el primero de los casos, valdrá la pena invertir un importante porcentaje de la carga semanal en la mejora defensiva, si el problema es de lectura o de conceptos defensivos (uno contra uno, primeras y posteriores ayudas, diferentes defensas a los bloqueos directos, indirectos y ciegos, cambios de asignación, zonas, presión...) aunque solo sea  por la posibilidad de que surja una mejora en ataque por aumentar las posibilidades de canastas de alto porcentaje a partir del robo de balón. En cambio si el problema es la capacidad de sacrificio, de ese porcentaje de carga, una gran parte mejor dedicarla al acierto en el tiro.

En el segundo de los casos, cambiar parámetros, pero partiendo de la base de que los conceptos técnico-tácticos siempre se asimilarán y la lectura de las ventajas en ataque son susceptibles de ser entrenadas. Es posible hacer un buen equipo en ataque.  Pero si el problema estriba en que no hay ventajas o simplemente son pocas y no mejorarán en ningún caso por lo limitado del grupo, será mas interesante dirigir los esfuerzos al aumento de los recursos defensivos del equipo en pos de un enriquecimiento del “book” táctico de este, en labores defensivas, pudiendo vivir ofensivamente de los puntos que vengan de canastas de alto porcentaje por balones recuperados y tiro libre.

Una vez expuesto esto… ¿Damos por bueno y creemos en el dicho “Dadme cinco buenos defensores y ganaré partidos” o “una buena defensa es el mejor ataque” o por el contrario apostamos por: “gana el que mete más puntos”?

Cuando tengamos la decisión, solo faltará construir las sesiones, con criterio, con objetivo, pero… ¿Cuál es la tuya? ¿Aumentar la carga en aquello en lo que peor se desenvuelve el equipo o no perder un tiempo precioso en lo que hay pocas posibilidades de mejora?   

dilluns, 9 de gener del 2012

INTROSPECCIÓN

Mis mejores deseos para este año que comienza. Para los que programan sus actividades en años naturales, que este nuevo año esté lleno de aquello que más deseen. Para los que, como yo, las sitúan entre los meses de septiembre y junio, que continúe así lo que está bien y mejore lo no tan bueno, o lo malo.

De vuelta a la actividad, que no a la rutina. Ya lo anunciaba en el último artículo: "con el 2012... Cambios". De rutinario no va a tener nada.

No todos los jugadores que empezaron la temporada 2011-12 siguen estando en la disciplina del equipo. Por otro lado, algún jugador que no pudo iniciarla por lesión, para esta segunda parte de la liga contará entre los efectivos disponibles. La mayor participación de algunos componentes del equipo vinculado de 1ª Nacional se hará también efectiva. Todo ello, sin resultar traumático, hace que la estructura del equipo experimente una sensible variación, con lo que ahora toca reinventarse.

No ha sido una semana sencilla. A lo mencionado anteriormente, hay que añadir la inactividad propia de estas fechas (lo que pienso al respecto podéis encontrarlo en un post anterior “Descanso Navideño”). Si además es una semana atípica en lo que a entrenamientos se refiere y se cae de la partida algún lesionado, lo ya de por sí difícil, se complica. El partido de esta tarde iba a representar un punto de inflexión en el camino a recorrer hasta el final de temporada. Por lo menos el primero del resto.

Hoy debíamos todos dar un paso al frente. Los jugadores, más que nunca, tirar de la calidad que atesoran, poniendo la capacidad que tienen para jugar en varias posiciones, su versatilidad, al servicio del equipo y en beneficio de este.

Mi ayudante y amigo, mantener su frescura y eficiencia a pesar del aumento de “carga” en su vida doméstica y yo seguir intentando que los jugadores ofrezcan al respetable, un juego divertido de ver a la vez que efectivo, tratando de mover las piezas sobre el tablero pensando únicamente en el resultado. Será la consecuencia de todo ello, lo que haga que el equipo se alce con la victoria semana tras semana.

En lo que al propio juego se refiere, nos acercarán más a los objetivos de la temporada los esfuerzos que podamos hacer a nivel de bloque, que las variaciones tácticas o de rotación que se incluyan. Pero lo que resultará definitivo para seguir disfrutando de jugar a esto, será mirar hacia delante y no tener referencias del pasado. Ni de lo bueno ni de lo malo.

No ha sido un buen partido en defensa. Y a pesar de nuestro marcador al final del partido, en ataque ha sido tan solo correcto. En algunas fases hemos parecido un equipo sin hambre de triunfo, engullendo errores como agua del tiempo y dando muestras de una “memoria de pez” exasperante. La semana de entrenamientos corregirá lo primero. El vestuario hará el resto.

Será ahí, rodeados por esas cuatro paredes, donde deberemos recuperar las ganas de agradar, donde intentaremos que vuelva el rigor en el trabajo tanto a nivel actitudinal como de ejecución técnica, donde trabajaremos en nuestra autoexigencia, para recuperar la motivación y con ella el máximo rendimiento.

Una persona con experiencia no es sólo aquella que ha tenido muchas vivencias, sino la que además ha sido capaz de asimilarlas.