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dilluns, 3 de desembre del 2012

LA FELIDAD DEL ENTRENADOR


Feliz soledad. Deportivamente hablando estoy pasando por lo que se llama una feliz soledad.

¿Por qué soledad? Principalmente por ser la situación natural del entrenador durante la temporada y sobre todo cuando las cosas no funcionan de lo mejor a nivel de resultados, como es el caso. Leyendo algunos artículos de opinión de otros entrenadores, cuyos blogs son lectura de cabecera de este, puedo comprobar que no estoy equivocado al aseverar que cuando vienen mal dadas todos esperan la decisión del entrenador. Hay que tener en cuenta además, que la consulta es considerada una señal de debilidad, por lo tanto la palabra “soledad” no la uso en sentido peyorativo, sino objetivamente.

¿Por qué feliz? Porque voy tomando esas decisiones sin que me tiemble el pulso, sabiendo que estoy haciendo bien, no por el contenido de la decisión tomada, sino precisamente por hacerlo. Ha sido siempre una de mis máximas y he tratado siempre de transmitir a los jugadores, que es una mayor equivocación no tomar ninguna decisión que tomar una equivocada. El miedo a perder o a equivocarse será siempre más grave, que mirar como es de hondo el río, con los dos pies. En el segundo de los supuestos, siempre te quedará nadar.

En cualquier caso serán necesarias dos cosas: poder hacerlo y ser íntegro. Sin una no puedes tener la otra. La primera es obligada, la segunda, si no se tiene hay que buscarla. Yo cuento con la confianza de quien toca y con eso es suficiente.

Por eso, mi estado es “Feliz Soledad”. Me hace sentir vivo. Un gran aprendizaje, una gran experiencia. Todos los entrenadores, incluso los mejores tienen que enfrentarse a la soledad. Imagina cuando sea bueno…, de hecho es una condición sine qua non. La capacidad de sobrellevar esa soledad distingue a aquellos que son capaces de entrenar de los que no (Xavi García).


diumenge, 22 d’abril del 2012

GANAR, ¿No es lo más importante?

Soy un ganador compulsivo. No entiendo mi trabajo como entrenador, sin salir siempre a ganar. Pero no como una preferencia ante una elección –“mejor si ganamos”-, no. Yo, aunque se encajarlo, llevo muy mal lo de perder. Es una opción que nunca me planteo. Pienso de verdad que el que pierde una final, queda el último de dos y al respecto de la gran frase - “ganar no es lo más importante”-, estoy de acuerdo. Si participar es un derecho que te ganas simplemente por haberte inscrito en cualquier competición y el camino para ganar es competir, resulta obvio pensar que si no consigues andar ese camino, perderás, así pues, no son comparables “competir y ganar” uno es el ¿Cómo? Y el otro es el ¿Qué?. Por ello, efectivamente “ganar no es lo más importante”... Es lo único importante. (Vincent Lombardi)

Antes de que los entrenadores que trabajan en la formación, se me tiren a la yugular, que desgraciadamente no serán demasiados,  quiero aclarar que estoy hablando de un equipo senior de alta o media competición y que para nada es extrapolable a otra categoría de formación. En estas, pienso que se gana cuando se compite al máximo nivel, más allá del resultado. ¿Aclarado?

Este impulso irrefrenable, es el que siempre he intentado transmitir a mis jugadores, algunas veces con más éxito que otras. Pero puedo decir que casi siempre, he tenido equipos ganadores. Jugadores que se han mostrado cómodos conviviendo en la épica, equipos que se han crecido ante las adversidades, que se han mostrado capaces ante un rival superior física o técnicamente. En definitiva jugadores con una capacidad, para recorrer el camino hacia la victoria, muy difícil de superar. Por ello, los centímetros no son importantes, no lo son las bajas ni los desajustes ni los problemas de faltas. Cinco contra cinco y solo puede quedar uno.

Hoy nos lo hemos vuelto a demostrar. A nosotros mismos. Porque solo nosotros sabemos de la calidad del equipo contra el que hemos jugado. De lo difícil que se presentaba el partido con las bajas por lesión que teníamos y las que se han añadido durante el partido. Solo nosotros sabemos lo mal que se tiene que pasar, para competir al nivel necesario y conseguir lo que hemos conseguido. Hoy debemos estar orgullosos unos de los otros, porque nos hemos dejado en la pista aquello que era necesario, sin evaluarlo. Hasta el punto que, quien siempre susurra al oído, ha sacado genio (no se de donde) para gritar exigiendo silencio. Sin pensar. Ha decidido hacerlo. Punto.

Hemos ganado partidos sin “andar el camino” y hemos perdido por no hacerlo, pero cuando nos hemos enfrentado a él, sin calcular lo lejos que estaba el fin y sin valorar las inclemencias con las que vamos a convivir, siempre, sin excepción hemos llegado.

¡¡Como me gusta!! Muchas gracias tíos. Moltes gracies Martí. Molt bo l’Scout, com sempre.
 

divendres, 3 de febrer del 2012

UNA SEMANA DURA

(Lunes 30 de enero 00’20)
Este blog, es la plataforma donde me digo a mi mismo y a todo aquel que quiera leerlo, a los que agradezco sinceramente el seguimiento, lo que me pasa por la cabeza en lo que es mi pasión. Pero hoy, que tengo la necesidad de desahogarme escribiendo un artículo, me hallo ante una hoja en blanco. No es simplemente una falta de ideas: estoy parado, bloqueado y cansado.

(Miércoles 1 de febrero 00’35)
No es una buena semana. Después de un desplazamiento, en el que hubo tiempo de escuchar los 24 cantos de “La Odisea” y justo antes de emprender el viaje de vuelta, perdimos el partido. El marcador es lo de menos, pero las sensaciones del último cuarto… No me gustó la pregunta que me hizo Martí a la llegada al aeropuerto después de 36 horas larguísimas: “Que ha passat avui, Maties?”. Le contesté sin convicción, quitándole hierro a lo que la motivó, pero consciente de la profunda meditación que necesitaba.

(Jueves 2 de febrero 01’10)
Por medio de uno de mis referentes (gràcies Xavi Garcia), llega a mi el contenido de un libro. “El Punto”. En este descubro que si la relación, entre las tareas que tenemos encomendadas y las expectativas del resultado, no es satisfactoria, la frustración que puede aparecer, puede a la vez paralizar. Comenta además  que "El recuerdo de viejas heridas no cicatrizadas o mal cicatrizadas, acaba por hacer el resto y finalmente acabamos tirando la toalla y cruzándonos de brazos".  Por si quereis ver el vídeo: 
 
La última definición que he leído de la palabra creatividad es que consiste en: “La búsqueda de la siguiente respuesta correcta”.

La Excelencia, es definida por Xesco Espar como: “el rendimiento a un 100% de forma continuada”. De ahí que pueda considerarse como casi inalcanzable.

El Objetivo competitivo es “mejorar a diario” y precisamente eso, derivará en la consecuencia de ganar cada domingo.

Sin creatividad no se cubre el objetivo y por ello no se alcanza la excelencia.

(Viernes 3 de febrero 00’30)
Todo es más fácil si el escenario está, además, rodeado de buenas sensaciones. Si a pesar de esto el resultado no es el esperado, el fracaso no consistirá en haber perdido. No haber tenido la creatividad necesaria para dar un paso correcto hacia delante simplemente por carecer de objetivo, incide directamente en el rendimiento y la buscada "Excelencia" se convierte en vulgaridad.

Un episodio puntual, aunque lamentable no es preocupante. Lo que si es digno de estudio, es llegar a la conclusión de que ya no cabe mejora,  porque eso nos detiene y quien se detiene muere (Eduard Punset). “Alejandro Magno vio la extensión de sus dominios y lloró porque no había más mundos por conquistar”. Murió en extrañas circunstancias antes de la campaña de la Península Arábiga… Anecdótico y atemporal, pero cierto.

Nadie dijo que iba a ser fácil. A esto solo gana uno y dependes en demasía de que la pelota gorda entre o no en el aro. Poner todo tu baloncesto y todo lo que dan tus piernas y tu corazón al servicio del equipo, tampoco lo es, pero no depende de nada ni de nadie, que lo hagas.

dilluns, 26 de desembre del 2011

CON EL 2012... CAMBIOS

Nicolás Maquiavelo dijo: “El fin justifica los medios” indicando que hay que estar por encima de la ética y la moral dominante para conseguir los objetivos, justo lo contrario que Hermann Busenbaum quien en su manual de ética apostilló “El fin no justifica los medios”. Sin embargo también dijo en referencia a ello “Cuando el fin es lícito, también lo son los medios”. ¿A santo de qué esto?

Los humanos somos animales de costumbres. Los deportistas y como en mi caso los entrenadores, llevamos el significado de esa palabra al extremo. Por eso, aquellos hábitos relacionados directamente con experiencias positivas y en algunos casos las que no fueron del todo negativas (estas últimas en el caso de los menos ambiciosos), los convertimos en  fetiches.

Esas rutinas, serán los cinceles con los que intentaremos marcar nuestro futuro inmediato. Para bien y para mal. En el peor de los casos, con la experiencia cambiaremos algunas de ellas, lógicamente. Pero si el resultado es el deseado o incluso mejor, por norma rodearemos de esos fetiches cualquier actividad de cierta importancia para nosotros, aunque tengamos que saltar 11 veces sobre el pie izquierdo y lo tengamos lleno de ampollas.

Desgraciadamente, incluso en los mejores momentos hay decepciones. Es entonces cuando esas rutinas con las que se escalaron las montañas más altas, son arrinconadas dejando de considerarse como los medios mediante los que se consiguió alcanzar la cima, con tendencia a relacionarse únicamente con la decepción.

La en otrora hoja de ruta que marcó los tiempos y los descansos, que marca donde están las señales y por donde llegar a ellas, la distancia que te mantiene lo suficientemente alejado del laberinto para poder ver el camino a seguir, se convierte simplemente en cómplice del mal trago. El culpable eres tú.

No queda otra pues, que adentrarte en un bosque de cambios e ir redescubriéndote a la vez que encuentras el camino a andar, hallando las líneas que dibujaran el nuevo mapa. Para bien y para mal. En el primer caso, a ojos de los profanos serás un genio por haber descubierto el acceso a la cumbre por otra ladera.
Si el resultado no es el deseado o incluso peor, te dejen o no terminar tu trabajo quedarás como aquel que en el pasado tuvo suerte, pero que en realidad no tiene ni idea. Eso sí: tu y tal vez el que duerme en la cama de al lado en las concentraciones, conocerás los motivos de esos cambios, pero nadie mas. Ni siquiera las figuras del ajedrez. Lo que piense el resto…

La sensación personal, será la misma que cuando plantaste la bandera en ese 10.000 y después te dijeron que no se homologaba la marca, pero una gran diferencia marcará las dos temporadas, aunque tu ánimo sea el mismo: el resultado final y el modo de recorrer el camino hasta llegar a él.

Los medios serán justificados por el intento de mantener en pie aquello en lo que creo, sea cual sea ese resultado ¿Convivir en cada entrenamiento con ello? La experiencia será mi aliada. El trabajo mi argumento.

diumenge, 9 de gener del 2011

Arrossegat a la mediocritat / Arrastrado a la mediocridad


He tingut l’oportunitat de llegir l’article que en Xavi Garcia ha escrit al seu bloc, titulat “Maestria en Mediocridat” i m’he vist, no fa gaires dates, en una situació d’arrossegament  cap a la mediocritat que imposen els jugadors. És possible que pitjor encara, ja que, aquesta mediocritat que proposa en Xavi al seu article, consisteix en no treballar al màxim en cada esforç, i en el meu cas, rebre el màxim d’esforç i concentració per part dels jugadors hagués significat assolir els objectius, al menys en part. Vull dir també, abans de passar a contar el cas, que els responsables no son sempre els jugadors. Els entrenadors, moltes vegades conviden a aquesta baixa intensitat i concentració al treball per part del seu grup i els efectes els sofreixen altres: els entrenadors de les categories superiors o de l’equip sènior que l’ha de convocar per un partit concret, els monitors d’un campus de perfeccionament etc...
Fa algunes setmanes, coincidint amb l’ultima de l’any, el meu company i amic Martí Vives (mjvpbasket.blogspot.com) coordinà un campus de tir que es duia a terme a l’hora a S’arenal (Toni Servera) entre les 10’00 i les 13’00, i a Felanitx (Guillem Timoner) entre les 16’00 i les 19’00. Com a monitors del campus hi havia gent de sobrada experiència: Mónica Frau, Pau Tomàs, Joan Alomar, en Martí i jo mateix a S’Arenal, i repetíem en Martí i jo a Felanitx junt a Pep Rosselló, Maria Sánchez i Damià Rigo. La feina era la mateixa als dos campus, però no les sensacions un cop acabades les sessions.
Mentre a S’Arenal resultà relativament fàcil assolir els objectius de la sessió, de l’horabaixa a Felanitx, jo me’n anava decebut amb el que, alguns dels jugadors del meu grup (no seria just dir que tots) havien assimilat i incorporat al seus mecanismes de treball del concepte del tir. La raó?  No estan acostumats a haver de fer les coses bé i al màxim d’exigència cada cop, cada exercici, cada entrenament a tots els entrenaments de la setmana. Si be es cert que esperàvem diferències de nivell, cosa per altra banda molt normal i respectable, l’actitud al treball et mantenia conscient de a on eres en aquell moment fent la feina programada per el dia. Bastava contar la quantitat de vegades que s’havia de demanar atenció a la sessió de vídeo, a un lloc i a l’altre. Falta de interès?, no, “maestria en mediocritat”. Fent les coses així son importants als seus equips. Perquè esforçar-se per millorar?

He tenido la oportunidad de leer el artículo que Xavi Garcia ha escrito en su blog, titulado “Maestria en Mediocridad” y me he visto, no hace demasiadas fechas, en una situación de arrastramiento hacia la mediocridad que imponen los jugadores. Es posible que peor todavía, ya que, esta mediocridad que propone Xavi en su artículo, consiste en no trabajar al máximo en cada esfuerzo y en mi caso, haber recibido el máximo de esfuerzo y concentración por parte de los jugadores, hubiera significado conseguir objetivos, al menos en parte. Quiero decir también, antes de narrar el caso, que los responsables no son siempre los jugadores. Los entrenadores, muchas veces invitan a esa baja intensidad y concentración en el trabajo por parte de su grupo y los efectos los sufren otros: los entrenadores de las categorías superiores o del equipo senior que tiene que convocarle para un partido concreto, los monitores de un campus de perfeccionamiento, etc…
Hace algunas semanas, coincidiendo con la última del año, mi compañero y amigo Martí Vives (mjvpbasket.blogspot.com) coordinó un campus de tiro que se celebraba a la vez en el Arenal (Toni Servera) entre las 10’00 i las 13’00 y Felanitx (Guillem Timoner) entre las 16’00 y las 19’00. Como monitores del campus había gente de sobrada experiencia: Mónica Frau, Pau Tomàs, Joan Alomar, Martí y yo mismo en S’Arenal y repetíamos en Felanitx Martí y yo junto a Pep Rosselló, María Sánchez y Damià Rigo. El trabajo era el mismo en los dos campus, pero no las sensaciones una vez acabada la sesión.
Mientras en S’Arenal resultaba relativamente fácil conseguir los objetivos de la sesión, de la tarde en Felanitx yo me iba decepcionado con lo que, algunos jugadores de mi grupo (no seria justo decir que todos) habían asimilado e incorporado a sus mecanismos de trabajo del concepto del tiro. La razón?  No están acostumbrados a tener que hacer las cosas bien y al máximo de exigencia cada vez, cada ejercicio, cada entrenamiento en todos los entrenamientos de la semana. Si bien es cierto que esperábamos diferencias de nivel, cosa por otro lado muy normal y respetable, la actitud frente al trabajo te mantenía consciente de dónde estabas en aquel momento trabajando el programa del día. Bastaba contar la cantidad de veces que tenia que pedirse atención en la sesión de vídeo, en un lugar y en el otrointerés? No “maestría en mediocridad”. Haciendo las cosas así son importantes en sus equipos. ¿Para que esforzarse en mejorar?